Se contrata al abogado penalista Javier Reguera para recurrir una sentencia, sin haber intervenido en juicio, que condena a los clientes a la pena de 21 meses de prisión por la comisión de un delito de apropiación indebida, y a pagar una alta indemnización.
Tras analizar la sentencia, se detecta que los hechos probados y narrados por el órgano enjuiciador no constituyen el delito por el que se condenó. Así se expuso y se ha conseguido la estimación del recurso de apelación y “la absolución de los acusados… de toda responsabilidad penal derivada de los hechos enjuiciados (…)”.